Hay tantas definiciones de crónica como cronistas. Existe cierto consenso a la hora de decir qué no es, al enumerar algunos ingredientes, al adoptar ciertas actitudes, al apuntar determinadas condiciones ideales. Mathew Arnold pedía que no le preguntaran qué es la poesía; pero aclaraba que él podía saber cuáles son los
buenos poemas. Eso mismo se podría aplicar a la crónica.
Podemos juntar indicios. Cada uno de ellos da pistas, seguridades, recursos, ayudas. Ha dicho Martín Caparrós que "La
magia de una buena crónica consiste en conseguir que
un lector se interese en una cuestión que, en principio, no
le interesa en lo más mínimo".
Es una buena aproximación. Cierta academia la considerará de cita e indexación insuficiente. Pero para un cronista enterado, un editor sensible y un lector curioso se será útil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario