Hay cronistas en Iberoamérica que están tan entregados a la crónica que sólo piensan en eso. Y creen que de todo se puede hacer una crónica.
La crónica exige un tipo de historias, igual que el tono, el lenguaje, la estructura, la información, la investigación y el compromiso con la realidad.
La búsqueda desaforada de la crónica sólo para el lucimiento personal empobrece el género
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