domingo, 7 de diciembre de 2014

Tres actores

La crónica tiene tres actores imprescindibles. Sin ellos su existencia no es posible pero si falta alguno de los tres tampoco tiene sentido. 
 A saber, un autor, un lector y un editor. Si faltan dos no hay crónica, si falta uno, tampoco.
Un autor que quiera contar historias,  referir lo que pasa, interpretar cómo es la sociedad donde vive. Un lector que necesita eso, relatos para explicarse, para descubrir, para enterarse bien de lo que ocurre. Pero si no hay un editor el segundo no podrá conocer los trabajos y habilidades del primero.

El último, el editor, debe descubrir, mientras da con la tecla del modelo de negocio del periodismo hundido, que quizá sea en la crónica donde encuentre una llave que le proporcione lectores.

Tres actores implicados. 

El autor ha de seducir al lector; éste tiene que buscar y no conformarse; y el editor necesita un público con quien hacer negocio, así que debe poner los medios.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Una buena historia o una historia bien escrita

He ahí el dilema. No basta con lo segundo. Para algunos periodistas, y escritores, la tarea de mirarse el ombligo les lleva tanto tiempo que no les queda hueco para mirar, para preguntar, para completar, para cuestionarse.
El reto es descubrir una buena historia. Primero atreverse a buscarla, después indagar por todos los rincones hasta hacerse  con ella, entenderla y explicarla. Por fin empeñarse en contarla de la más exquisita manera. 
Una cosa y otra llevan su tiempo y su esfuerzo. Ambas exigen no conformarse.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Lugares comunes

También lo dijo Gabriel García Márquez: explicó algo así como que todo periodista o escritor debe andar con una escopeta para matar los lugares comunes.
Ya dijo Azorín que cielo era azul, incluso Arturo Pérez Reverte llegó a escribir en una de sus novelas que el azul del cielo era perfecto.
Una buena crónica, un reportaje de altura, no deben permitirse ni un lugar común.

lunes, 18 de agosto de 2014

La mirada

El cronista, aunque sea desde el post y sus crónicas postátiles, cuenta lo que pasa como él cree que pasa. Su interpretación viene dada por su preparación, por el rigor empleado, por el grado de su investigación y por su ética.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Como si hubiera estado

Se trata de contar lo que pasó para que el lector sepa lo que pasó como si hubiera estado en el lugar. Ni más ni menos

viernes, 25 de julio de 2014

Sobre Crónica Postátil

Por si no quedaba claro. Es un post  pero sobre una historia real. Habrá poesía y mirada y contexto y se intentará que agrade. Pero lo importante es que es un cuento real. Nada inventado, nada recreado, en la calle pasan cosas, se observan, se considera que interesan, se indaga, se conoce y se cuenta.
De ahí lo postátil.
No sólo que sea fácil de llevar, no sólo que ocupe poco. Lo que importa es que sea una mirada con aspiración de diferencia sobre la realidad. Es crónica para el post

sábado, 19 de julio de 2014

Lo que le pasa a la gente

"No hay que hacerse el poeta a la hora de escribir crónicas", dice Alberto Salcedo Ramos, uno de los mejores cocineros de la crónica hoy.

Una enseñanza: hay mucho cronista tan preocupado por el estilo que desprecia preguntar, indagar, es decir, enterarse de lo que ocurre y de lo que le pasa a las personas.

La realidad II

García Márquez estaba viviendo en Barceelona y Neruda acababa de ganar el Premio Nobel de Literatura. El segundo invita al primero a Paris. Comieron y acordaron grabar una entrevista. La hicieorn el 23 de octubre de 1921
Se puede ver en Vimeo.

Curiosamente dice Garcia Márquez, entre bromas y veras, que "espero que te pondrás tan contento como yo lo yo estoy ahora cuando me den el Nobel a mi, porque tal y como van las cosas y lo que estas diciendo de mi estas influyendo demasiado sospechosamente sobre la academia sueca"·

Empieza la entrevista Gabo explicando que los periodistas lo tergiversan todo. Todo es porque decían entonces que él deseaba volver al periodismo. Y se explica: "lo que quise decir es que me gustaría volver al periodismo pero sobre todo a ser reportero. Porque tengo la impresión de que a medida que uno avanza en el trabajo literario va perdiendo el sentido de la realidad, y el trabajo de reportero te mantiene cada día cerca de la realidad"

La realidad el territorio virtual donde anda perdido y confuso el periodismo.
Recuperar la realidad es la salvación del periodismo. Sólo se recupera acercándose a ella. La crónica, el mejor vehículo.

miércoles, 16 de julio de 2014

No todo

Hay cronistas en Iberoamérica que están tan entregados a la crónica que sólo piensan en eso. Y creen que de todo se puede hacer una crónica.
La crónica exige un tipo de historias, igual que el tono, el lenguaje, la estructura, la información, la investigación y el compromiso con la realidad.
La búsqueda desaforada de la crónica sólo para el lucimiento personal empobrece el género

Dónde

La crónica es el género más atractivo, del que más se habla, el más agradecido para el autor y para el lector. El problema es, ¿quien se atreve a publicar crónicas? ¿donde están los medios dispuestos?

martes, 15 de julio de 2014

La realidad

Cuando la ficción no explica, o traiciona los hechos en función de la eficacia del relato, queda la crónica.

martes, 1 de julio de 2014

Cómo hacer

"Trato de seguir a mi personaje sin entrometerme mientras los observo en situaciones reveladoras, anotando sus reacciones y la de los demás ante las de ellos. Intento integrar toda la escena, el diálogo y el talante, la tensión, el drama, el conflicto, y luego procuro plasmarlo todo desde el punto de vista de las personas sobre las que estoy tratando, revelando incluso, cuando sea posible, el pensamiento de estos individuos mientras los describo"

Así ha explica Gay Talese su método de trabajo. Rigor, contexto, respeto, curiosidad, búsqueda de la verdad. Además el maestro da su lección de manera sencilla, sin posturitas..

lunes, 30 de junio de 2014

Crónicas postátiles


Son historias vividas, vistas de cerca, sentidas, verdaderas. El cuento real del viajero que mira y curiosea y se extraña. Como está abierto se fija y le llaman la atención lo que ocurre a su alrededor. Casi todo. Miradas, caras, palabras, conversaciones, paisajes, tropiezos, pequeños sucesos. Corre el peligro de creerse descubridor del realismo mágico, de pensar que cada peripecia vivida es extraordinaria. Pero intenta no olvidar que lo es solo para quien mira. La gracia está en ser capaz de contarlo de manera que sorprenda a los demás, pero sobre todo que interese. Ese es el reto.